Como un alineamiento de planetas, esta semana coincidimos los seis hermanos Crescia en Buenos Aires.
Como los eclipses, duró poco. Cuando quisimos más, ya había pasado.
Sólo resta esperar el próximo, y no sabemos cuándo ocurrirá. Pero sabemos que los seis somos indispensables para que se produzca.
Caminos que se cruzan. Y producen encuentros, sonrisas, charlas, y algún choque.
Yo iba con la idea que quería darme una panzada de hermanos, una sobredosis fraterna que me dure un año entero, o por lo menos hasta el próximo encuentro.
Pero pasó sólo un día y ya siento que no fue suficiente, que quedaron muchas palabras por decir, fotos para sacar, abrazos por dar…
Como dice la bendición irlandesa: Que los caminos salgan al encuentro de cada uno de ustedes, que el viento sople a sus espaldas, que el sol brille en sus caras, y la lluvia riegue suavemente sus campos. Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios los tenga a su cuidado en la palma de su mano.
Hermanitos: los quiero mucho!!!!!!